La “caja tonta”, ¿o la tonta con la caja?

La expresión “la caja tonta”, que define a la televisión desde hace ya muchos años, me parece cada vez más acertada. Siempre que enciendo la tele me tiro media hora buscando algo interesante y nunca lo encuentro. Todo son chismorreos, debates, series en las que solo gritan y concursos que ya aburren.

Sin embargo, todos los días me voy a dormir más tarde de lo que me gustaría porque me engancho a una serie/película y me digo a mí misma, ¡con lo cansada que estoy, si yo quería acostarme pronto hoy!

Y como la cosa se repetía lo hablé con mi marido y, nos dimos cuenta, de que los dos queríamos aprovechar algún rato para hacer otras cosas: leer, pintar, tocar el piano, aprender a coser, manualidades, … así que decidimos ver menos la televisión.

El caso es que ya van pasando los meses y seguimos llegando tan cansados al final del día que el agotamiento nos vence y acabamos poniendo algún capítulo “para relajar”.

De ahí el título del post. Esta mañana me vino a la cabeza lo de la caja tonta e inmediatamente una vocecita en mi cabeza me suelta:

“sí, sí, muy tonta la caja pero la que se sienta delante cada día eres tú, así que no sé quién es más tonta de las dos”.

Y tras esta reflexión, y teniendo muy claro que yo de tonta no tengo un pelo -por si alguien lo dudaba ;)- he decidido que se acabó. La tele sólo los viernes, como los niños.

Y os diré más: he decidido que no voy a ver basura, que la vida es muy corta para perderla delante de una caja (bien sea con series y pelis, bien sea con la Play…). El tiempo que pase ahí sentada “relajando” va a ser de calidad.

En eso me da mil vueltas mi marido porque él es de los que ven entrevistas interesantes, documentales, debates de actualidad, vídeos para aprender o TEDx. Yo soy más de pelis románticas y cuanto más rosas y tontas: mejor, ¡ja,ja!

Y lo peor es que estaba convencida de que era bueno para mí, por aquello de que “si veo la tele es para reírme, olvidarme de todo,…”; y no es que no se puedan ver pelis de amor y lujo pero sin pasarse, que lo mío ya era abusar.

A lo que voy, que la vida son dos días y hay que aprovecharlos. Empezamos nuevo curso y, para no desentonar, el ánimo está por las nubes así que: pizza y peli solo los viernes (y sábados si no hay plan con amigos 😅).

El resto de la semana: quiero leer, quiero escribir, quiero pintar.

Y para que me “obligue” a hacerlo (y os anime también a vosotros a uniros y ayudarme), voy a subir la foto a instagram con el hastagh #hoynoveolatele cuando lo consiga: ¡y hoy es mi primer día!

¿Os animáis? Seguro que no soy la única que querría sacar tiempo para leer, tocar la guitarra, montar por fin el álbum de fotos del 2014, hacer manualidades ,… ¡hay tantas cosas divertidas que relajan! Y además os aseguro que cuando se consigue uno se siente mucho mejor!!! Así que espero vuestras fotos y no olvidéis el hastagh para seguiros y animarme a no caer en la tentación:

#hoynoveolatele

Mamá, ¿por qué no puedo ir a un colegio público?

Es un tema este que genera bastante controversia en general: ¿por qué pagar por la educación de tus hijos si la educación pública en España es buena?, ¿merecen concierto determinados colegios?

Bueno, pues hoy quiero exponer mi punto de vista porque creo que es bueno que se sepa, o que al menos se entienda, por qué tantas familias optamos por colegios privados/concertados.

Quiero aclarar en primer lugar que no soy idiota, ni elitista, ni pija, ni me sobra el dinero. Simple y llanamente, en ningún colegio público de mi comunidad se oferta la educación que yo quiero para mis hijos.

Soy la primera que querría ahorrarse el dineral que supone llevar a tus hijos a un colegio que no es el que está justo debajo de tu casa, pero cuando estás convencido de que la educación es uno de los mejores regalos que puedes darles a tus hijos quieres poder elegir algo que cumpla con lo que tú consideras importante.

¿Qué hay de criticable el que unos padres piensen que para ellos el inglés (o el alemán, o el euskera, o la educación diferenciada, o el método xxx, o un largo etcétera) es lo primero?, ¿por qué si un tipo de educación está muy solicitado, no merece subvención?, ¿acaso no somos los padres los primeros en velar por nuestros hijos?

Se debate mucho sobre el concierto de la escolaridad y, sinceramente, no termino de ver la buena fe que se esconde detrás de ese interés. ¿Le llevaría yo a mi hijo a un colegio en el que se enseñen cosas contrarias a lo que yo pienso?, ¿le llevarías tú a un colegio público si todos fueran católicos y tú no lo fueras?

Entiendo que si son cuatro padres los que lo solicitan, no se les de concierto. Pero curiosamente, muchos de los colegios a los que se les quiere quitar el concierto están con listas de espera, es decir, hay más familias que plazas disponibles.

¿Qué sentido tiene privatizar esos colegios y que solo quienes tengan poder adquisitivo accedan a ellos? Soy de la opinión de que los padres deberíamos poder elegir libremente dónde estudian nuestros hijos. Sin importar si vives cerca, lejos, tienes dinero o eres pobre.

Y eso sólo puede conseguirse fomentando la creación de colegios que tienen demanda, realizando sorteos justos en el caso de que no haya suficientes, y asegurando que todos los modelos lingüísticos demandados sean accesibles para todos.

Me interesa mucho vuestra opinión sobre este tema, así que ¡espero muchos comentarios!