Lo peor del ayuno en Cuaresma

Ayunar cuesta porque supone renunciar a algo pero he de reconocer que lo que más me “escuece” cuando se acerca la Cuaresma, no es el hecho de no comer carne o pasar un poco de hambre sino el tener que hacerlo ¡porque lo manda la santa Madre Iglesia! El obedecer.

Al mismo tiempo, pienso que todo lo que cuesta -normalmente- merece la pena. El patas no suele tentar en cosas superfluas sino que ataca sobre todo cuando algo nos va a hacer mucho bien.

Obedecer puede interpretarse como una falta de libertad (y por eso quizá, de primeras genera rechazo) pero soy yo quien libremente decido hacer caso de lo que otro dice.

Si quiero ponerme en forma voy al entrenador y hago lo que me dice. Si quiero sanar una enfermedad sigo las indicaciones del médico. Si mi objetivo es ser santa, tiene bastante sentido que haga caso a la iglesia.

Ante las cosas importantes de la vida, como lo son la salud o la fe, es lógico apoyarse en los que saben, para no dar pasos en falso y también para avanzar (¡sin acompañamiento la tasa de abandono es mucho mayor!).

Igual de cierto es que siempre será más fácil obedecer si entendemos bien el sentido de lo que hacemos (del entrenamiento, las pautas de la medicación o la finalidad del ayuno). Por eso es importante leer, formarse y entender, así el camino es mucho más llevadero.

Hay mucha literatura al respecto que es importante ir leyendo a lo largo de la vida, a mí este año me ha gustado mucho una idea muy sencilla que me ha conmovido y creo que es lo que necesitaba ahora para vivir la Cuaresma desde el corazón.

¿Te has fijado en que Dios, en ese trozo de pan, está ayunando libremente de toda su Gloria, su Poder, su Todo, para estar cerca de ti?

Es de cajón, lo sé, pero esta vez lo he visto con ojos nuevos. Miro a Jesús en la Eucaristía y me digo, ¿no tiene algo de sentido que yo también ayune un poquito de algo por unirme más a ti?

El papa León nos invita a “desarmar el lenguaje, renunciando a las palabras hirientes, al juicio inmediato, a hablar mal de quienes están ausentes y no pueden defenderse, a las calumnias”.

¡Cuánto bien haríamos a nuestra familia si ayunáramos un poco de esa necesidad de corregir, de recibir agradecimiento, de trabajar virtudes en los demás (orden, responsabilidad,…)!

Porque el ayuno es eso. Privarse de algo, que no tiene porqué ser malo, para obtener un bien mayor, en este caso la unión con Cristo; a largo plazo, el Cielo. Sin ese objetivo el ayuno no tiene sentido.

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Autor: inesita

Soy Inés. Escribo, pinto, rezo y procuro disfrutar de la vida tal y como viene. Madre de cuatro tesoros y esposa de un marido al que admiro y quiero cada día más (suena ñoño pero fliparíais)…
 Quienes me conocen saben que los dos pilares de mi vida son Dios y mi familia; y que soy una enamorada de esta última. Por eso me encanta reflexionar sobre matrimonio, hijos, fe, educación en valores, amistad, crecimiento interior, psicología, comunicación; vamos, ¡lo que vaya surgiendo en el día a día! ¿Quieres leerme? www.familiaymuchomas.com Llevo de compañeros de viaje a mis amigas: Fibromialgia, Fatiga crónica, Depresión y alguna más 😅; me han cambiado la vida pero, a pesar de todo, me están ayudado a acercarme más a Dios y a los demás. A valorar lo que tengo y disfrutarlo. Rezar con el Evangelio me ayuda mucho a ver lo que Dios quiere de mí cada día, a escucharle; si te interesa me puedes encontrar en @quenosdicehoyJesús No soy ninguna experta en nada ni soy un caso excepcional, soy una mujer normal que comparte sus vivencias, pensamientos y su (falta de) experiencia, así que espero que podamos dialogar y crecer juntos en este camino que es la vida. 
Y si quieres que hable de algún tema en concreto, no dudes en escribirme y prometo que intentaré hacerlo ;) También me encanta el arte en todas sus dimensiones y, cuando este cuerpo me lo permite, no tardo en sacar los pinceles 🖌️ @madebyinesita
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