Por qué y cómo vivir la Novena a la Inmaculada con los niños

Faltan nueve días para la gran fiesta de la Virgen: la Inmaculada Concepción. ¿Pero qué celebramos ese día?, ¿por qué se empieza con tanta antelación a rezar por ese día?, ¿no es un poco “exagerado” lo de nueve días antes? ¡Eso pa’ los curas!

Vayamos por partes. ¿Qué significa “Inmaculada Concepción“? Porque sonar, puede sonar a chino, pero en realidad es el mayor regalo que Jesús podía dar a su madre: librarla del pecado. Y, la verdad, si nos dieran la opción ¡yo también lo querría!

No tener pecado supone que no te cueste NADA darte a los demás, conocer sin tapujos lo mucho que Dios te quiere, vivir sin miedo, sin perezas, sin creerte más ni menos de lo que eres, alegrándote de corazón del bien del vecino, perdonando de corazón-hasta olvidar por amor- los errores del otro, y un largo etcétera MUY GUAY.

Y que Dios hiciera así a su madre, a alguien como tú y como yo, alguien de barro que no se merecía por su condición humana librarse del pecado, le sitúa en un nivel de belleza impresionante.

Y como es algo muy grande, para darle la importancia que tiene y levantar a la Virgen -¡también madre nuestra!- en volandas, y decirle lo maravillosa que es, al tiempo que le damos las gracias por haber llevado en su seno a Jesús, preparamos esta fiesta unos días antes.

¿Y cómo se celebra la Novena a la Inmaculada?

En muchas iglesias se celebra la “Novena a la Inmaculada” con una misa en su honor durante los nueve días previos. Es la forma más “perfecta” de hacerlo si podemos-porque su Hijo pasa a ser el prota de la celebración-. Pero quizá no podamos, o no veamos que sea para nosotros o para nuestros hijos.

Y, ¿sólo se puede celebrar la Novena a la Inmaculada con misas?

¡Claro que no! Lo importante es que esos nueve días le digamos a la Virgen lo preciosa que es, quizá con un avemaría rezado desde el corazón cada uno de esos días; o lanzándole un beso al llegar a casa con los peques, o leyendo con ellos un trocito de su vida…

Hay mil maneras y todas son válidas si lo que buscamos es que Ella sea el centro y se sienta muy especial estos días. María es la humildad personificada así que nadie más que Ella se merece que sus hijos le miremos un poquito más estos días.

¿Y por qué con los niños?

¡Porque también es su Madre! Es como si no invitaran a tus hijos o sobrinos a tu gran fiesta…

Y, voy a chivarme, porque sois los mejores lectores: la Virgen estos días concede MUCHOS favores y milagros. Yo los he visto con estos ojitos. Tú se lo pides a Ella y su querido Hijo es incapaz de decirle que no: ¡¡os lo prometo!! Y si se lo pide un niño… ¡ahí se derrite fijo!

Bueno, os dejo algunos recursos que pintan muy bien ¡por si os ayudan! Y no olvidéis contarme cómo preparáis vosotros esta fiesta de la Virgen en los comentarios, please!

Autor: inesita

Mujer, comunicadora y mamá de 4 angelitos. Apasionada del DIY, repostería, craft,... y bloggera desde hace nada. La familia y Dios son los pilares de mi vida. Creo firmemente que mi felicidad depende al 100% de mi relación con ambos así que dedico parte de mi día a cuidarlos, conocerlos y quererlos. ¡Y disfruto mucho compartiendo mis reflexiones con vosotros!

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