No hay Pascua sin Resurrección: ¡no lo olvides!

¡Qué Domingo de Ramos más impresionante! No hemos podido ir a la Parroquia a celebrarlo, ni procesionar con las Palmas antes de la misa pero Jesús no nos deja abandonados y nos habla hoy más que nunca al corazón.

Hemos preparado nuestros ramos, algo sencillo pero lleno de amor, y nos hemos puesto guapos para ver la Santa Misa por televisión (se han portado como siempre, no creáis que el estar en casa apacigua las bestias, jaja!) no hemos parado pero nos hemos unido a todos nuestros hermanos en la fe.

Y lo más impresionante: meditar la Pasión del Señor. El Evangelio de hoy, con su comentario de quenosdicehoyjesús se me ha quedado corto. ¡Habría seguido horas!

Estoy muy removida por dentro. Hoy soy algo más consciente de que la Semana Santa es nuestra propia vida -la tuya y la mía- ¿quién no tiene sufrimientos, preocupaciones, inquietudes por el futuro…? Y más que otras veces en este tiempo de cuarentena por el Covid…

Jesús el Domingo de Ramos sabía que empezaba lo más duro de su vida, y su Padre desde el Cielo lo sufría con Él. ¡Qué difícil tiene que ser para un Padre, poder detener la Pasión de su Hijo y no hacerlo por amor a nosotros! No le quitó nada, ni un respiro en el camino. Todo era necesario para que tú y yo nos salváramos.

Y ahora pienso en el confinamiento, en el cansancio de los sanitarios, de las familias que cuidan de sus hijos como pueden mientras teletrabajan, de los enfermos, de los fallecidos… TODO parece no tener ningún sentido (como cuando leemos tu Pasión y se nos desgarra el alma).

Pero sí lo tenía. Después de tu muerte ¡llegó la Resurrección! Una semana horrorosa frente a la salvación de nuestras almas. Una vida llena de sufrimientos a cambio de la Vida Eterna.

Yo elijo confiar en el Padre, como hizo Jesús. Saber que Él llora conmigo cuando no puedo despedirme de quien más quiero, cuando el agotamiento agarrota mis músculos, cuando el miedo me invade por completo, cuando la incertidumbre lo llena todo, cuando mis hijos me superan en energía y desorden.

En esta Semana Santa me abrazo a Ti, y quiero sufrir contigo todo lo que tu Padre -también mío- considere necesario para nuestra salvación y la del mundo entero. De nada nos sirve pasar por este mundo como si un jardín de flores se tratara si con eso perdemos el alma.

Aquí pasamos 30, 40, 50, 70, 90, 120 años… ¿qué es eso comparado con la Resurrección de la Vida? ¡Qué ganas tengo de ver tu rostro Señor! Estos días, muéstrame tu sufrimiento para que pueda unirme a Ti: ¡conviérteme y me convertiré!

Feliz y -sobre todo- SANTA Semana Santa. En unos días estamos en el Domingo de Pascua y celebraremos la gran Pascua de Resurrección, porque vana es nuestra esperanza y nuestro sufrimiento si no vemos a Cristo Glorificado en el Cielo.

Autor: inesita

Mujer, comunicadora y mamá de 4 angelitos. Apasionada del DIY, repostería, craft,... y bloggera desde hace nada. La familia y Dios son los pilares de mi vida. Creo firmemente que mi felicidad depende al 100% de mi relación con ambos así que dedico parte de mi día a cuidarlos, conocerlos y quererlos. ¡Y disfruto mucho compartiendo mis reflexiones con vosotros!

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