Los Santos NO son cosa del pasado (ni de curas y monjas)

No sé si a vosotros os pasará o no pero yo cuando oigo o leo la palabra “santo” la imagen que viene a mi cabeza es la de un monje mirando al cielo, un cura muy serio, una monja, … por supuesto todos ellos de hace más de 100 años y cuyas vidas nada tienen que ver con la mía.

Así que yo me pregunto, si yo -que he crecido en una familia católica y tengo fe desde niña- tengo esa imagen de los Santos de la Iglesia, ¿qué se imaginarán quienes nunca han oído hablar de santidad ni de Dios ni de nada?

Y los que sí conocemos un poco del tema, creemos que los Santos son personas perfectas: buenas, dulces, amables, muy en presencia De Dios,… vamos, que nunca cometían errores. Pero tenemos que salir de ese error!!!!

Nada más lejos de la realidad): los Santos tenían mala leche, desobedecían, reñían y eran incluso bordes; en definitiva: tan pecadores como tú y cómo yo.

Para ser santos lo único que hace falta es querer y dejar que Dios haga lo demás

Todos hemos nacido con el pecado original y por eso somos así de torpes pero nuestra flaqueza no es lo que nos lleva al infierno ¡si no aquí no se libraba nadie! Entonces, ¿qué hace que una persona sea santa y otra no?

Uff… aquí he tenido yo muchos dilemas a lo largo de mi vida, no sé si por malas explicaciones o por mi falta de entendimiento; la cuestión es que yo había escuchado y leído muchas veces eso de que “era un hombre/mujer santa, heroica en las virtudes humanas”.

Claro, yo oigo esto a los diez, a los quince y a los veinticinco y ¿qué pienso? Para ser santos hay que trabajar las virtudes, en plan “yo me lo guiso yo me lo como”. Incluso me pongo propósitos cada semana para mejorar cada día más y agradar así a Dios para que me cuente entre sus elegidos para ir al cielo.

¿Os imagináis el resultado? No os preocupéis que ahora os digo lo que a mí personalmente me pasó. No puedo negar que mejorará en orden, en puntualidad e incluso en carácter pero no por mis méritos sino porque Jesus se apiadaba de mí como un padre de su hijo cuando este quiere impresionar a su padre y pone la mesa o barre la cocina (de aquella manera).

Pues así fue mi vida hasta los treinta y pico. Cada vez más voluntarismo y menos amor a Dios al ir a misa, rezar o incluso al ofrecerme para ayudar con algo. Me buscaba a mí y a mis virtudes. Eso era lo importante al fin y al cabo.

Así que, desde que me di cuenta de mi error el yugo es muuucho más llevadero. Me dejo llevar y es Dios quien va haciendo: sólo tenemos que decirle que sí, cuando nos gustan sus planes y cuando no: con confianza.

Ahora, Santo sólo es Dios, decía hace unos días un sacerdote en una homilía; lo que conocemos como “santos” son personas que participan de la santidad de Dios porque con su humildad y oración dejaron que Dios viviera en ellos.

Y como hoy es el día de Todos Los Santos os animo a compartir con nosotros personas santas del siglo XX-XXI, que llevaron una vida como la nuestra (no religiosos o sacerdotes) y que sabemos con certeza que gozan de la Gloria Celestial.

ilustración: https://instagram.com/trazodemami

Yo empiezo con mi sobrino Iñaki (a los 8 meses no hay duda de que está en el cielo ❤️), el beato Carlo Acutis, Santa Gianna Beretta Molla, Chiara Corbella, Giulia Gabrieli, Matteo Farina, Eduardo Ortiz de Landazuri y su esposa Laura Busca, Guadalupe Ortiz de Landazuri, Alexia … ¿me ayudáis completar la lista??? *no puedo mencionar al creador de la ilustración porque no sé de quién es pero GRACIAS y ¡si alguien lo sabe qué me diga! ¿Me hacéis el favor de compartir para llegar a más gente? Gracias!!!