Tú y yo

Esta mañana andaba yo con mucho sueño, me dormía de pie literalmente en misa, así que al salir me he tomado un buen café y, como cada día, me he acercado a Adora (te pongo enlace por si no sabes lo que es) para estar con Jesús un ratito.

Tenía taaaanto sueño que he cerrado los ojos y le he dicho: “aquí estamos, Jesús, un día más, tú y yo”. “Tú-y-yo” me he repetido pensativa. Qué tres palabras más sencillas y comunes pero ¡qué fuerte que las esté usando con Dios mismo!

A ver, decirnos “tú y yo” es ponernos al mismo nivel, cómo si fuéramos dos iguales y obviamente no lo somos. ¡Que es Dios quien está ahí expuesto en la Custodia!
Y pensar que nunca me había parado en este detalle…

A un rey le diríamos “su alteza” o “eminencia” u otros términos que se utilizan para destacar que la persona que tenemos delante merece nuestro respeto y consideración porque es mucho más importante que nosotros.

Pero Jesús, siendo Dios mismo, no quiere que le tratemos con unos títulos tan rimbombantes que lo que pretenden es marcar las diferencias entre el “mundano” y el de la “alta sociedad”. Porque Él se hizo hombre entre los mundanos precisamente para que pudiéramos acercarnos a Él.

Así que vuelvo a mi ratito de oración con Jesús y -tras lanzarle una sonrisa pícara- le he dado las gracias por dejarme estar con Él cuando quiera, por esconderse en un trocito de pan que por sí mismo no vale nada. Y por descubrirme estos detalles, como el de “tú y yo”, qué me enamoran aún más de Ti.

¡Cómo te gusta sorprenderme con detalles como este! Llevo hablando contigo años de tú a tú y nunca me he dado cuenta del trasfondo que tenían, ¡que tienen! Porque sigues ahí en el altar para que yo pueda estar contigo.

Soy consciente de que es una bobada, un matiz, pero los detalles de los amigos siempre hacen una ilusión tremenda y este descubrimiento para mí es un regalo que Jesús me hace hoy porque le da la gana: recordarme que Él siendo Dios, se ha hecho como yo porque me quiere con locura. Me chifla.

Y yo, como amiga tuya, también quiero darte una sorpresa. Consiste en pronunciar el “tú” qué se refiere a ti con mayúsculas “TÚ”. Porque te lo mereces TODO aunque no quieras nada. Hoy te llamo Rey, Soberano, Altísimo, … porque lo eres. Tú te despojaste de ese rango por mí y hoy yo quiero elevarte de nuevo al sitio que te corresponde, aunque sigamos siendo amigos de tú a tú.

Y por eso al marcharme haré una genuflexión ante ti, me arrodillaré despacio y te diré con el corazón que eres el más grande y que yo también te quiero un montón. Que tú lo sabes todo y yo nada de nada que soy más pequeña que ningún otro pero que de tú mano: hasta el infinito y vuelta.

Gracias Jesús. ¡Hasta mañana!

Autor: inesita

Mujer, comunicadora y mamá de 4 angelitos. Apasionada del DIY, repostería, craft,... y bloggera desde hace nada. La familia y Dios son los pilares de mi vida. Creo firmemente que mi felicidad depende al 100% de mi relación con ambos así que dedico parte de mi día a cuidarlos, conocerlos y quererlos. ¡Y disfruto mucho compartiendo mis reflexiones con vosotros!

3 comentarios en “Tú y yo”

  1. Cuánto aprendo contigo!!! Cuánto sentido le das a las pequeñas cosas, las más importantes!! y que pasan desapercibidas a nuestro entendimiento!! Recuerdo tu artículo de la gota de agua… Gracias por tanto!!!

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    1. Gracias guapa, yo sólo soy la transcriptora, es el Señor quien me abre los ojos y me muestra estas pequeñas cosas tan maravillosas. Sólo puedo dar gracias, vuestros comentarios me animan mucho! Un abrazo muy fuerte

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