Déjate querer

Hoy le preguntaba a Jesús en mi ratito de intimidad con Él a ver qué quiere ahora de mí (porque ando un poco perdidilla). Desde que sobrevino la depresión siento que aún no estoy preparada para retomar mis responsabilidades cotidianas ni tampoco para volver a trabajar, dedicarme a mis hobbies u organizar un poco mi casa.

Así que, he ido a verle y le he preguntado sin rodeos: ¿qué quieres de mí ahora, hoy, está temporada?. Porque soy muy consciente de que la vida es un soplo de aire fresco, un soplo regalado en el que de nosotros depende querer o no aprovechar cada segundo de esa brisa para que Jesús pueda seguir actuando en nuestras almas (y a través de ellas en las de los demás).

Un soplo de aire que pasa muy rápido, por eso sé que en este tiempo tan raro de mi vida también tiene un plan para mí.

En la vida no hay “tiempos muertos”, todas las situaciones -por extrañas o difíciles que parezcan- sirven para acercarnos a Dios, sirven para que salgan obras grandes que Él hace a través de nosotros.

Vuelvo a preguntárselo, ¿qué quieres hoy de mí Jesús? Y las palabras que me dijo el sacerdote en mi última confesión han resonado con mucha fuerza en mi corazón:

DÉJATE QUERER

Inés, déjate querer“. Y hoy te lo digo yo a ti: “Fulanito/Menganita déjate querer“. Pues es que, aunque pueda parecer extraño, muchos no sabemos hacerlo…; hemos crecido y vivido siempre en el darse a los demás y en eso nos hemos empeñado.

Por eso, ahora que me llega esta “segunda parte”, no sé cómo se hace eso de dejarse querer. Pero el mensaje era muy claro, Dios quiere que me deje querer, así que le he pedido pistas (un poco de ayuda para aprender a dejarme querer) y esto es lo que me ha dicho:

Dejarte querer es corresponder a esa sonrisa que te recibe en tu hogar; dejarte querer es no tener prisa; dejarte querer es escuchar; dejarte querer es sonreír a un beso robado; dejarte querer es dar gracias a Dios por todo lo bueno y maravilloso que tienes en tu vida; dejarte querer es parar y observar; dejarte querer es admirar el Universo que Dios ha creado para ti y alucinar; dejarte querer es recordar que todo lo que tienes es un regalo; dejarte querer es apreciar y agradecer que hoy las llaves están en su sitio (o reírte si no lo están); dejarte querer es sonreír porque los juguetes están tirados por ahí y reírte con tus niños en lugar de enfadarte.

Podría seguir pero creo que ya he pillado la idea. Quizá pueda sonar absurda para algunos pero vamos tan corriendo por la vida que nos la perdemos, ¡se nos pasa sin enterarnos! Por eso pienso que Dios nos llama a cada uno a pararnos y mirar nuestra vida con sus ojos y a dejarnos querer, por Él, y por los demás.

¿Es esto lo que Dios quiere para mí? ¿Soy feliz? ¿Me dejo querer? ¿Sé amar a los demás?

Mírate. Déjate querer. Y lo que estorbe (chirríe) en esa mirada divina es probable que necesite un cambio. Búscalo y llénate de la gracia de Dios para llevarlo a cabo.

Autor: inesita

Mujer, comunicadora y mamá de 4 angelitos. Apasionada del DIY, repostería, craft,... y bloggera desde hace nada. La familia y Dios son los pilares de mi vida. Creo firmemente que mi felicidad depende al 100% de mi relación con ambos así que dedico parte de mi día a cuidarlos, conocerlos y quererlos. ¡Y disfruto mucho compartiendo mis reflexiones con vosotros!

4 comentarios en “Déjate querer”

  1. Gracias Inés por tus palabras !!!
    Cómo me gusta leerte!! Qué identificada me siento con tus pensamientos y cuánto me ayudan tus meditaciones!! Son herramientas que me ayudan en mi día a día a superar mis imperfecciones y mis miserias. Quería decirte que eres una campeona y que te admiro por la humanidad que desprendes en tus artículos y por tu capacidad para publicar tan rápidamente !!! Gracias por estar ahí!! Cuánto bien me haces!!!

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    1. Muchísimas gracias!!! Tu comentario es una caricia para mi corazón (que a veces se enreda y busca la comodidad, tirar la toalla y dejar de escribir). Es una caricia que me anima a seguir compartiéndoos lo que Jesús va soplando en mi alma, refuerza mi misión y el sentido de este blog. ¡Qué alegría saber que te ayudan! Un abrazo fuerte y gracias de corazón por escribirme

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      1. Gracias a ti por estar ahí!! Y gracias también a la persona que me ofreció estar en tu grupo de wasap y enterarme cada vez que publicas algo. La verdad que yo nunca contesto a estas cosas, pero es que tus artículos merecen tanto la pena, que a veces los comparto con gente que sé que los van a saber apreciar. El de la alegría lo compartí durante el confinamiento con el grupo de mamás del colegio. Menudo subidón nos dio de optimismo!! Qué importante lo que haces!! Muchas Gracias!! Por cierto, no me llamo Ramona ni Felisa, pero era tan complicado inventarse un usuario con Silvia y que no estuviese cogido, que me tuve que inventar uno feo, feo para poderte responder al artículo… jejeje!!! Pero mereció la pena!! Me alegro de que te hayan ilusionado mis palabras. Amor con amor se paga… Un abrazo cariñoso y hasta la siguiente entrada!!

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      2. Silvia, precioso nombre!!! Mucho mejor que Ramona Felisa 🤣🤣
        Doy las gracias a Dios por valerse de mí para llegar a tu corazón, es un honor inmenso. Gracias por dejarme entrar y gracias por hacer el esfuerzo de compartir con amigos y conocidos, ¡a veces la vida nos lleva pero podemos hacer mucho bien compartiendo!
        Un abrazo inmenso y encantada de conocerte 🤗

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