La puta a la que pagas se siente violada

Todos los años, en el día internacional de la mujer, los medios hacen eco de los avances en conciliación, de lo que aún queda para la igualdad, de los movimientos y acciones de las organizaciones feministas, …; pero nadie habla de esas mujeres que, aun viviendo en España, sufren esclavitud; son violadas cada día, forzadas a un infierno de vida sin luz al final del túnel. Y nadie habla de ellas porque generan 5 millones de euros al día. Hablamos de la Trata y de la Prostitución.

Mujer, prostituta, niña, joven

Se acerca el Día Internacional de la Mujer e imagino cómo los medios se harán eco un año más de los progresos que se han logrado en este o en aquel campo, de los movimientos feministas reivindicando derechos, de lo que aún queda por avanzar en conciliación e igualdad,…

Todos los años lo mismo. Pero nadie se acordará de las mujeres que más sufren en nuestra sociedad, en nuestras ciudades y en nuestras calles. Y no son pocas, pero se les oye muy poco o casi nada, son casi invisibles -pienso yo que porque no interesa.

Son mujeres con una vida muy dura, maltratadas, violadas, utilizadas y engañadas.

Mujeres valientes que luchan por sobrevivir cada día para no hundirse en el agujero negro en el que las han tirado.

Pero nadie habla de ellas. Sólo la Iglesia, y como a “esa” no interesa que se le oiga, nadie las escucha.

Mujeres que un día salieron de sus países -todos ellos muy pobres- buscando un lugar mejor: algunas pensando que habían encontrado el amor, otras creyendo que podían ayudar a sus familias tras un desastre natural. Cada una con su historia pero con un mismo y triste final: la trata de blancas.

Mujeres que llegan a España y, sin entender lo que está pasando, se ven obligadas bajo amenaza de muerte a trabajar de prostitutas. Alguien las ha comprado a un alto precio y ahora son su gran inversión: los servicios que ellas hagan serán los beneficios que sus dueños obtengan.

Y no pueden salir de ahí. Están solas, no entienden el idioma, deben mucho dinero (que pagaron para llegar a España), viven amenazadas de muerte, forzadas a salir a las calles y a los clubes porque si no cumplen objetivos, sus familias pagarán por ello.

Muchas son menores de edad. Se ven sometidas a violaciones y palizas; drogadas, forzadas a abortar, contagiadas de sida y otras muchas enfermedades. Dejan de ser no sólo dueñas de su vida sino también de su futuro.

Y nadie habla de ellas, porque España es el tercer país consumidor de Prostitución en el mundo. El 40% de los hombres consumen al menos una vez al año, y lo que me produce aún más tristeza: el 20% de los jóvenes hacen uso de esta barbarie.

Y nadie habla de ellas porque generan 5 millones de euros al día. Hay muchos intereses detrás de la Prostitución. Se nos llena la boca de integración, de respeto, de acogida y resulta que, después, muchos se van al club y abusan (con la conciencia bien tranquila por haber pagado los servicios) de una mujer que no quiere estar ahí.

No quieren estar ahí. Nos venden que la que es prostituta lo es porque quiere, porque le gusta, es una fresca o quiere ganar dinero fácil. Pero la realidad es que el 90% de las prostitutas en España son inmigrantes, y la mayoría de ellas sin papeles.

Sin papeles porque cuando llegan a España y las compran, les quitan la documentación, les cambian el nombre y pierden su identidad.

Se las trata como basura cuando son mujeres admirables, fuertes, valientes, luchadoras.

Ojalá mis palabras de hoy hagan que al menos unos pocos nos acordemos de ellas el próximo 8 de marzo, abramos los ojos y paremos -con nuestros rezos o acciones- este infierno que en pleno siglo XXI sigue en nuestras calles.

Hoy mi conciliación familiar me parece una chorrada si resulta que mi vecina de enfrente sufre esclavitud ¡en un país que se cree tan desarrollado! Los derechos fundamentales primero, sin lugar a dudas.

¿Qué vas a hacer tú el 8 de marzo contra la Trata? Yo te animo a que, por lo menos, compartas el post para que ese 40% ¡se entere de lo que hace!

Educar en la diversidad y la libertad desde la familia

Respuesta de una madre al Programa Skolae en Navarra y qué podemos hacer las familias para fomentar el respeto, el amor a la diversidad y a la libertad.

En Navarra estamos viviendo un momento histórico en la educación. Las autoridades buscan, como buenamente pueden, que las generaciones venideras respeten y no agredan o discriminen a nadie por razón de sexo.

Por eso, con el mismo objetivo y desde nuestros hogares,

siento la obligación como madre de reflexionar sobre los cauces por los que las familias podemos promover una sociedad basada en la igualdad, desde la más tierna infancia.

En primer lugar, creo imprescindible que los hijos puedan pasar tiempo con sus progenitores. Por eso, insto a las autoridades a tratar de mejorar los horarios en las empresas y organizaciones para facilitar esto. Si los hijos sienten el cariño y la presencia de sus padres habrá mucho terreno ganado.

En segundo lugar, veo bueno transmitir con el ejemplo que en casa todos colaboramos en el bien familiar. Tanto los progenitores como los hijos deben implicarse en el trabajo y gestión del hogar: limpieza, cocina, compra, menús, lavadoras, deberes, lavaplatos, … y valorar lo que cada uno hace.

Por otra parte, y dado que los niños aprenden de sus padres en primera instancia: si papá cuida a mamá; y mamá hace lo mismo con papá, se quieren y se respetan mutuamente, y hacen lo mismo con los tíos, la vecina o los abuelos aunque piensen de forma distinta, los hijos llevarán impreso en su corazón el respeto, el amor y la igualdad; eso será lo “natural” para ellos desde pequeños y no concebirán discriminaciones.

Por supuesto se deben evitar chistes, películas, series que fomentan o ridiculizan por razón de sexo, religión o raza. Y fomentar otras que puedan provocar el diálogo en este sentido. Explicar a los hijos cuando van creciendo qué está bien y qué no lo está, y razonar con ellos los porqués.

Trabajar con los hijos el amor a la diversidad, a las diferencias como algo que enriquece a la sociedad. Acogiendo al diferente, respetando la libertad que tenemos todos como individuos a decidir lo que es mejor para nosotros, aunque las decisiones no siempre coincidan con las nuestras. Y sobre todo: dando ejemplo.

Respeto a mi cuerpo y al de los demás

También creo sinceramente que el respeto al propio cuerpo facilita que se valore el cuerpo de los demás. Si trato a mi cuerpo como un objeto, sin importarme quién lo vea o lo toque, será más difícil transmitir que el cuerpo no es mío sino que soy yo y merece ser tratado con dignidad. Creo que nuestros cuerpos tienen mucho más valor del que a veces les damos.

En este sentido, considero que la pornografía, el fomento de la masturbación y de las relaciones sexuales desde la edad escolar contribuyen a una materialización del cuerpo, difícil de borrar en la edad adulta, y principal cauce para la materialización del mismo.

Las series y películas cada vez más nos venden que la felicidad está en el placer de cada instante, y que el sexo lo es todo en una relación. Y no es verdad. Por eso, mostrar a los jóvenes que se puede amar al otro sin necesidad de tener sexo desde el primer día, favorece las relaciones y hacen que la pareja sepa querer a la persona por quien es y no por su cuerpo.

Yo espero y deseo de todo corazón que mis hijos sean respetuosos tanto con su cuerpo como con el de los demás. Que amen la diversidad, y protejan a quienes por desgracia sufran discriminación por esta u otras causas. Y, por supuesto, que tampoco ellos sufran en sus carnes lo que a otros ya les ha tocado.