Cómo evitar conflictos entre hermanos de diferentes edades

¿Te ha pasado alguna vez que el hermano mayor no pueda oír la palabra “parque” y que la pequeña sólo quiera subirse a los columpios?

Bueno, pues parece que los míos van creciendo y empiezan a aparecer los conflictos propios entre hermanos de diferentes edades, que hasta ahora no notábamos.

Os cuento esto porque el otro día estaba agotada -y las niñas también-, así que cuando dije que nos íbamos al parque se montó la de san Quintín en mi casa, ja,ja! Era incapaz de pensar en una solución que preservara la paz familiar.

Y lo peor es ¡que las dos tenían razón! Es lógico con dos añitos te vuelvan loca los columpios y que con diez te aburran soberanamente… pero claro, estaba yo sola y ¡no puedo dividirme!

Y es que yo lo de los gritos y berrinches no lo llevo nada bien, así que -gracias a Dios- antes de dar rienda suelta a mi ira se encendió una bombillita por ahí y me acordé de: ¡las super mamis de Instagram!

Para los que no sabéis de qué estoy hablando, Instagram, además de ser una red social en la que compartir fotos, es un sitio ideal para compartir experiencias, conocer gente maravillosa y aprender las mejores lecciones de vida y todo a través de una pantalla.

Así que allá que fui. Me metí en los stories y lancé la pregunta -rogando al cielo que alguien contestara para no comerme a mis hijas:

SOS: ¿qué hago si la mayor no quiere parque y la peque no pide otra cosa?

Oye: ¡cuestión de segundos!, ¡qué maravilla!!! Mira que critico veces el peligro que tienen -por el mal uso que les damos- las redes sociales… pues he de reconocer que esta vez: de quitarse el sombrero.

Todas dieron en el clavo: pongo la mano en el fuego de que ¡voilà!, ¡funcionó! Os prometo que no me lo creía…

Tenía a la peque gritando cual bestia parda en mi oreja desde hacía más de veinte minutos, leí el comentario y con muy pocas esperanzas lo apliqué: MANO DE SANTO

En serio, era para haberlo grabado: dejó de gritar y todo le pareció estupendo. Se puso a jugar y a otra cosa mariposa ¡y tiene dos años!

Así que hoy os voy a compartir los super consejos de las instamamis más guays del universo, porque no tengo forma más grande para hacerles llegar lo agradecidísima que estoy de que me contestaran y me ayudaran tanto:

@miyoymitu: “Yo lo plantearía como un “juego”. Hoy escoges tú y mañana la otra. Así es la excusa perfecta para educarles en el saber ceder, y en saber gestionar la frustración. Si al acabar el plan la que no estaba en su salsa recibe una felicitación por tu parte se sentirá orgullosa y feliz de ver que ha sido capaz de divertirse y de hacer feliz a su hermana!

De verdad los niños nos sorprenden y verás que rápido cogen el ritmo de aprender que a veces toca ceder y no pasa nada.”

MANO DE SANTO. A mis niñas les encantó y cesaron los lloros y gritos en cuestión de segundos.

@nazagprada: “Búscale una amiga a la mayor y bajarán al parque tan a gusto, o cada día a un sitio”

@lorena_m.d.c: “Jajajaja ir a un parque en el que haya una heladería. Invitas a la mayor a helado mientras la peque juega. Así aprovechas y habláis de vuestras cosas 😉.

Si no hay heladería, unas chuches. Yo le llamo plan de chicas y les encanta. Así sin querer, mientras hacéis plan de chicas, pasas por un parque y lo que surja 😂”

@et_sub: “Llevarlas al parque. La mayor con un libro… 😉”

@elmundodowndematias: “Intentamos hacerles entender que hay que ir a sitios para todos aunque no les guste, es difícil, pero al final llegan a entenderlo y pasárselo bien.”

GRACIAS DE TODO CORAZÓN a todas las que me contestasteis porque sin daros cuenta, sólo con responder, animasteis a esta mami que no podía con su alma. Y pondré todos los consejos en práctica porque me parecieron geniales (y el verano es muuy largo, jeje).

Moraleja: aunque creas que tu consejo de poco vale, no lo dejes pasar y arrima el hombro, sonríe o dale a me gusta a esa frase que te ha conmovido.

Porque somos humanos y es en los detalles pequeños donde logramos sacar lo mejor de los demás, ¡sobre todo en los momentos más difíciles!

¿Qué sentido tiene rezar cuando todo va bien?

Voy a haceros una confesión: cuando entro en una iglesia y veo a alguien rezando, o con un rosario en la mano, lo primero que pienso es “¡qué pobre, alguna desgracia tendrá para estar aquí!”.

Y es que, ¿qué sentido tiene acudir a Dios cuando todo marcha bien? Lo normal es pensar que si Él es el “Todopoderoso”, la “Bondad infinita”, el “Bien supremo”, … no necesita nada.

Los necesitados somos nosotros, ¡que estamos hechos de barro!, que somos sólo criaturas de este mundo. Por eso, ante una enfermedad, una necesidad o preocupación gorda, la mirada al cielo nos sale sin mucho esfuerzo.

Son situaciones que se escapan de nuestro control por lo que, sentimos que si queremos colaborar en algo, sólo nos queda rezar e implorar a Dios su misericordia.

Pero, ¿cómo cambiaría nuestra actitud si pensáramos que sí nos necesita?, ¿si le viéramos en un hospital, sufriendo, necesitado de cariño y compañía?, ¿si supiéramos que lo único que acelera su corazón es nuestra presencia?

Realmente la perspectiva cambiaría, o al menos a mí me la ha cambiado. Hoy he escuchado el podcast de 10 minutos con Jesús y me ha dado mucho que pensar. Y es que Dios, siendo Todopoderoso ha querido necesitar nuestro cariño.

Nos narran el testimonio de una chica que, tras sufrir un accidente su novio y quedar en coma, acude al hospital a visitarle y comprueba cómo la frecuencia de su corazón cambia, se acelera, cuando ella le habla.

Este pequeño detalle la anima a ir cada día a visitarle, durante cuatro años, convencida de que él la oye y que le gusta (a pesar de que no todos los días el monitor refleja ese cambio en el ritmo del corazón).

Y entonces hacen un paralelismo con el Sagrario, esa cajita dura y hermética de las iglesias desde la cual Jesús nos espera.

Jesús está ahí; lo sabemos porque a veces nos habla, nos hace sentir su presencia, nos escucha, nos abre los ojos. Lo sabemos también porque Jesús nos lo ha dicho.

Pero, ¿cuántas veces pasamos por delante de una Iglesia y no entramos a saludarle?, ¿cuántas veces le dejamos sólo durante meses porque no necesitamos nada?

Me encanta que hoy me hayan abierto los ojos para imaginarme a Cristo sólo, enfermo y pobre, dentro de esa cajita, ¡necesitándome! Esperando a que yo entre…

Saber que cuando lo hacemos su corazón late con fuerza, aunque no lo veamos, me ha hecho entender el sentido de las “Visitas al Santísimo Sacramento” que la Iglesia desde sus inicios nos anima a realizar.

Me parecía muy aburrido: entrar en una Iglesia, lanzar tres padrenuestros, tres avemarías y tres glorias y largarme…: no me decía nada.

Hoy he comprendido que no es mi corazón el que debe moverse con esa oración sino el de Cristo.

Cada vez que un católico entra en una Iglesia, aunque sólo sea para decir “hola Jesús”, el corazón de Dios se acelera, se conmueve, se llena de alegría. Para Cristo esos detalles de cariño son besos y agradecimientos a esa Pasión que el Señor sufrió por ti y por mí.

¿No tienes unas ganas locas de ir a verle y calmar su soledad, el dolor de sus llagas -que aunque estén hechas libremente por amor, duelen igual- su tristeza ante las injusticias de este mundo, ante la indiferencia de tantos (yo la primera)?

Gracias a 10 minutos con Jesús por el recordatorio, por la explicación, por vuestra labor. Y espero que a vosotros os ayude tanto como a mí. ¡Feliz Pascua!

Aprender a rezar: cómo me pongo en presencia de Dios

Supongo que hay mil maneras de ponerse en presencia de Dios, yo reconozco que necesito hacer estas tres cosas para “conectar” con Dios, sabiendo que aunque no siempre me hable está ahí, me escucha y le encanta mi compañía. Tanto, que su Gracia y su amor no dejan de derramarse en mí ni un segundo.

¿Qué hacer para ponerse en presencia de Dios?

1- Silencio. Es fundamental para el recogimiento que nos apartemos del “ruido” del mundo pero también de las distracciones de nuestro corazón; procurar estar solos y centrarnos en hablar con Dios, como cuando quedamos con un amigo para hablar de algo importante.

2- Oración preparatoria. Yo necesito rezar una breve oración para centrarme, para decir verbalmente que sé lo que hago y con quién voy a estar. A mí me enseñaron esta oración y la verdad es que me encanta:

Señor mío y Dios mío, creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes; te adoro con profunda reverencia, te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto ese rato de oración. Madre mía inmaculada, San José mi padre y señor, ángel de mi guarda interceded por mí

3- Abrir el corazón. Rezar sin prisa. Nadie me obliga a rezar, este rato lo dedico a Dios porque me da la gana, porque quiero conocer y tratar a Jesús para quererle cada día más. Y es que, para abrir mi corazón y dejar que Dios me hable, tengo que tener paz, y lo más importante: tengo que querer.

Y, después de entrar en la presencia de Dios, la oración de cada día es diferente y única. Unos días hablo yo de mis preocupaciones, otros días me callo y escucho mi corazón; otros, cuando ando distraída o más cansada, cojo el Evangelio, un libro espiritual, un podcast para rezar, … y dejo que me hable a través de ellos.

Y me chifla cuando puedo ir a una Iglesia y sentarme tranquilamente, pero como todas las madres de familia tengo muy poco tiempo para mí… Por eso, casi siempre, rezo cuando voy a trabajar, mientras cocino, incluso planchando o recogiendo la cocina.

Para Dios lo importante es la disposición: que yo quiera estar con Él.

¿Qué cosas te ayudan a ti a ponerte en presencia de Dios? ¿Cómo te gusta rezar?

A todos los hombres de corazón grande y generoso

En el día del padre, día de san José, un gracias a todos los hombres que con su vida generosa, paciente, humilde, servicial,… dan ejemplo de lo maravilloso que es el ser humano

Hoy estoy muy cansada, poco inspirada y sin muchas fuerzas para nada, pero quiero escribiros en este día tan bonito, el día del padre, porque os lo merecéis y sé que debo hacerlo, ¡a pesar de la migraña!

Así que me pongo más que nunca en manos de Jesús para que con mi torpe cabeza se sirva una vez más de mí para tocar vuestros corazones.

Y es que hoy quiero agradecer de corazón la buena labor de tantos y tantos hombres, padres de familia, esposos, hermanos, sacerdotes, religiosos, hijos, abuelos, primos y vecinos.

Porque son muchos, muchísimos hombres, los que con su buen hacer van cambiando nuestra sociedad y nuestros corazones.

Los que se despiertan de madrugada para preparar a sus niños y llevarlos al colegio; o quizá para dar la primera misa a sus feligreses. Otros para cuidar a una madre, una hermana, una hija cansada o enferma.

Y es que sí. En esta sociedad cada vez hay más hombres admirables con un corazón grande como el mar. Un corazón que se da a los que quiere, a los que tiene a su alrededor.

Hombres que, con sus limitaciones, hacen bien su trabajo; no para promocionarse -que sería también lícito- sino porque creen de verdad en la importancia del trabajo bien hecho, con amor, por los demás. Porque al final del día ofrecen a Dios humildemente su labor.

Porque saben que todo lo que son y lo que tienen viene de un Padre que les quiere y les cuida, que sólo busca su amor: que se entreguen a los demás con espíritu limpio. Sin esperar nada a cambio, sin rencores ni reproches.

Hombres generosos, de mirada limpia; pacientes, cariñosos, comprensibles, fieles, humildes, serviciales,… hombres que me recuerdan más a San José que a los que frecuentan las pantallas de televisión.

Hoy os lanzo un gracias desde lo más profundo de mi corazón porque para algunos no es fácil. En ciertos ambientes ser quien se levanta por las noches a atender a sus hijos o el que no sale de cañas porque su mujer está cansada se califica muy negativamente.

Cuando en realidad, y ellos mismos deberían saberlo, son heroicos. Muchos han nacido y se han criado en una sociedad machista, en la que su madre no les dejaba hacer ni su cama. Pero han aprendido a salir de esa comodidad porque querían agrandar su corazón, y lo han conseguido.

Hoy es un día de acción de gracias, por todos los hombres que cada día os dais con generosidad a los demás, sin exigencias, con comprensión. Servicialmente, sin creeros más que los demás por ello.

Por eso os animo a pensar en los que están cerca de vosotros; en los que, aunque seguro que a veces se equivocan, tienen un corazón limpio y grande. Y os animo a dedicarles unas palabras (puedes reenviarles las mías 😉).

Hoy pienso en ellos y doy gracias a Dios por ponerlos en mi vida, por poder ver en ellos la grandeza del ser humano.

Por todo esto, y mucho más -que no cabe en un post hoy os digo: GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.

¡Y feliz día del padre a los que os toque!