
Es Miércoles de Ceniza y empieza la Cuaresma pero, ¿cómo debería vivirla?, ¿hay una sola forma correcta de hacerlo?
A menudo se asocia este tiempo a la penitencia, a propósitos concreto: no tomar azúcar, dejar de ver series, limitar las cervezas,… pero la Cuaresma es mucho más que mortificarse y lo realmente importante es lo que sale del corazón.
Es un buen momento para pararse y pensar: ¿qué me ayudaría a mí a crecer? ¿Lo has pensado? Te traigo una herramienta que puede ayudarte.
¡Espero que te guste!

No hay una única forma de vivir la Cuaresma y lo que un año tenía sentido, al siguiente puede ser totalmente absurdo. No hay cosas infalibles ni reglas de oro, esto va más del corazón y ese no siempre es fácil de entender.
Depende fundamentalmente de cómo estemos cada uno y por eso es importante parar un momento y pensar:
¿Como puedo vivir yo este año, con mis circunstancias personales, la Cuaresma?
A veces, uno ve claro algo que le puede ayudar a crecer interiormente, como puede ser un ayuno radical de algo muy concreto de alcohol, tv, móvil, azúcar,…
O aprovechar para crecer en alguna virtud, por ejemplo poniendo el foco en el orden (dejar los zapatos en su sitio al llegar a casa o recoger la cocina en cuanto terminamos de comer).
Y, vividas por amor, están muy bien. Pero no siempre nuestra alma necesita la rigidez de un propósito concreto, a veces requiere la flexibilidad de una esponja.
La Revista Omnes ha publicado un listado de 40 cosas que puedes hacer en Cuaresma y me ha encantado. Es lo que yo necesitaba este año, muchas pequeñas cosas; poder elegir cada día cuáles y cuántas, en parte dependiendo de cómo me encuentre.
La idea es ir a poquitos. Los 40 días se me quedaban muy grandes, me ahogaba sólo con pensarlo, pero centrada en el hoy, en las minodosis de amor que puedo dar hoy, la cosa cambia.
Y como en todo lo que tiene que ver con Dios, lo único importante está en el fondo del corazón: la INTENCIÓN que yo pongo en esa renuncia o en esa entrega. Porque el objetivo ha de ser siempre dejarme amoldar por el Espíritu Santo, Él sabe bien lo que necesito para poder vivir más cerca de Dios.
¿Qué piensas tú? Te animas a compartir alguna forma de vivir la Cuaresma que en algún momento de tu vida te haya ayudado especialmente? Será un placer leerte. ¡Muchas gracias!

























